Tratamiento de la Hipertensión en el Embarazo
Los medicamentos de primera línea para tratar la hipertensión durante el embarazo son los bloqueadores de canales de calcio dihidropiridínicos (preferiblemente nifedipina de liberación prolongada), labetalol y metildopa, iniciando tratamiento cuando la presión arterial es ≥140/90 mmHg. 1
Criterios para iniciar tratamiento
- El tratamiento farmacológico debe iniciarse cuando:
Medicamentos recomendados
Primera línea:
Bloqueadores de canales de calcio dihidropiridínicos:
Labetalol:
Metildopa:
Objetivos del tratamiento
- Mantener la presión arterial por debajo de 140/90 mmHg 1
- No reducir la presión diastólica por debajo de 80 mmHg 1, 2
- El Colegio Americano de Cardiología recomienda una presión diastólica objetivo de 85 mmHg y sistólica <160 mmHg 2
Medicamentos contraindicados
Absolutamente contraindicados:
Usar con precaución:
Consideraciones especiales
- La hipertensión puede empeorar después del parto, especialmente entre los días 3 y 6 1
- Se recomienda continuar los antihipertensivos después del parto 1
- Se debe cambiar la metildopa por otra alternativa en el postparto 1, 2
- Monitorizar frecuentemente la frecuencia cardíaca fetal durante el ajuste de dosis de labetalol 2
- Precaución al usar nifedipina junto con sulfato de magnesio por riesgo de caída brusca de la presión arterial 2
Medidas no farmacológicas
- Ejercicio de baja a moderada intensidad en consulta con un obstetra 1
- Supervisión cercana y limitación de actividades 1
- Dieta normal sin restricción de sal 1
- No se recomienda reducción de peso durante el embarazo, incluso en mujeres obesas 1
Seguimiento
- Monitorización regular que incluya pruebas de sangre dos veces por semana: hemoglobina, recuento de plaquetas, transaminasas hepáticas, creatinina y ácido úrico 2
- Evaluación ecográfica del bienestar fetal 2
- Considerar hospitalización si la presión arterial aumenta a ≥170/110 mmHg (emergencia) 2
- Planificar el parto a las 37 semanas si la preeclampsia permanece estable 2
La hipertensión en el embarazo requiere un manejo cuidadoso para reducir los riesgos maternos y fetales. El tratamiento farmacológico oportuno con los medicamentos adecuados y el seguimiento regular son fundamentales para garantizar un resultado favorable.