Manejo del Shock Distributivo en Pediatría
El manejo del shock distributivo en pacientes pediátricos debe iniciarse con una resucitación con fluidos utilizando cristaloides isotónicos (20 mL/kg) seguido de una evaluación continua para determinar la necesidad de vasopresores, siendo la epinefrina el fármaco de primera línea para mejorar la resolución del shock. 1
Reconocimiento y Evaluación Inicial
Identificar signos de shock distributivo:
- Taquicardia
- Hipotensión (considerar valores normales según edad)
- Alteración del estado mental
- Disminución de la perfusión periférica
- Oliguria
- Acidosis metabólica
Monitorizar parámetros clave:
- Presión arterial
- Frecuencia cardíaca
- Gasto urinario (objetivo: ≥0.5 mL/kg/h)
- Perfusión cutánea
- Estado mental
- Aclaramiento de lactato
- Función renal y hepática 2
Resucitación con Fluidos
Administrar un bolo inicial de 20 mL/kg de cristaloides isotónicos en pacientes con:
- Sepsis grave
- Malaria grave
- Síndrome de shock por dengue 1
Evitar la administración rutinaria de bolos de fluidos en niños con "enfermedad febril grave" que no presentan shock 1
Reevaluar después de cada bolo para detectar:
- Signos de mejoría
- Signos de sobrecarga de volumen (hepatomegalia, estertores)
- Necesidad de soporte vasoactivo 1
Considerar coloides en casos específicos de shock refractario con hipoalbuminemia o fuga capilar significativa 1
Terapia Vasopresora
Si el paciente no responde adecuadamente a la resucitación con fluidos:
Primera línea: Epinefrina
Alternativas:
- Norepinefrina: Puede ser utilizada como alternativa, especialmente en shock séptico con vasodilatación significativa 2
- Dopamina: Considerar solo en pacientes con bajo riesgo de taquiarritmias y bradicardia relativa o absoluta 2
- Vasopresina/Terlipresina: Puede considerarse como terapia adyuvante en shock refractario, aunque hay evidencia limitada y existe un riesgo potencial de efectos adversos graves 1, 3
Dosificación sugerida:
- Epinefrina: Iniciar a 0.05-0.1 μg/kg/min, titular según respuesta
- Norepinefrina: 0.05-0.1 μg/kg/min, titular cada 5-15 minutos
- Vasopresina: Máximo 0.03 U/min 2
Consideraciones Especiales
Shock "frío" (índice cardíaco bajo):
- Considerar milrinona (bolo e infusión) para mejorar la hemodinámica 1
Insuficiencia adrenal relativa:
- Considerar hidrocortisona (hasta 300 mg/día) en pacientes que requieren dosis crecientes de vasopresores 2
Disfunción miocárdica:
- Considerar dobutamina (2.5-20 μg/kg/min) si hay evidencia de disfunción miocárdica o hipoperfusión persistente a pesar de presión arterial adecuada 2
Soporte ventilatorio:
- Considerar intubación temprana en pacientes con trabajo respiratorio aumentado o hipoxemia 1
Terapia antimicrobiana:
- Administrar antibióticos empíricos dentro de la primera hora de identificación de sepsis grave 1
Monitorización y Ajustes de Tratamiento
Reevaluar constantemente:
- Respuesta hemodinámica
- Perfusión de órganos
- Gasto urinario
- Estado ácido-base
- Lactato sérico
Ajustar la terapia según la respuesta:
- Disminuir o suspender temporalmente la dosis de vasopresores si hay disminución del flujo urinario establecido, taquicardia creciente o desarrollo de nuevas arritmias 4
Considerar soporte con ECMO en shock séptico refractario y fallo respiratorio 1
Advertencias y Precauciones
La fisiopatología del shock séptico pediátrico es dinámica y requiere evaluaciones seriadas para ajustar el tipo y dosis de inotrópicos o vasopresores 1
Vigilar estrechamente los signos de disfunción miocárdica, isquemia miocárdica y otras complicaciones, especialmente en pacientes con afecciones cardíacas 2
La dopamina a dosis >7 mcg/kg/min puede aumentar la resistencia vascular pulmonar 1
Evitar la sobrecarga de volumen que podría comprometer la función pulmonar causando edema pulmonar 1
La terlipresina puede asociarse con efectos adversos graves como rabdomiólisis y cardiomiopatía de Takotsubo 3
El manejo del shock distributivo en pediatría requiere una intervención rápida y dirigida, con evaluación continua y ajuste del tratamiento según la respuesta del paciente para mejorar la supervivencia y reducir la morbilidad.