¿Sirve la terapia de ventosas miofasciales?
La terapia de ventosas puede reducir moderadamente el dolor miofascial localizado a corto plazo, pero la evidencia es de baja a moderada calidad y no debe usarse como tratamiento único sino como complemento de terapia manual, ejercicio y educación del paciente. 1, 2, 3
Evidencia de Efectividad
Reducción del Dolor
- La terapia de ventosas muestra evidencia de calidad baja a moderada para reducir la intensidad del dolor en condiciones musculoesqueléticas crónicas (diferencia de medias estandarizada = -1.17), con efectos inmediatos pero duración incierta 3
- Una revisión sistemática de 2019 encontró que la evidencia para ventosas secas no es superior al placebo, mientras que la terapia manual tiene evidencia moderada para el tratamiento del dolor miofascial 4
- La evidencia más clara que existe es únicamente para reducción del dolor, pero incluso para esta indicación persisten dudas sobre su efectividad real 5
Limitaciones Importantes
- La terapia de ventosas NO mejora significativamente la discapacidad funcional (diferencia de medias estandarizada = -0.24; p=0.51) ni la salud mental (diferencia de medias estandarizada = 0.08; p=0.46) en pacientes con dolor musculoesquelético crónico 3
- Los estudios disponibles tienen tamaños de muestra pequeños, metodologías poco claras, alto riesgo de sesgo, cegamiento inadecuado y frecuentemente carecen de grupos control 4
- Un estudio de 2024 reveló que los fisioterapeutas brasileños utilizan ventosas basándose principalmente en su experiencia personal y preferencias de pacientes, no en evidencia científica de alta calidad 6
Recomendaciones de Tratamiento Basadas en Guías
Tratamiento de Primera Línea para Dolor Miofascial
- Las técnicas de terapia física manual (liberación miofascial, resolución de puntos gatillo, elongación de contracturas musculares) deben ser el enfoque inicial, ya que proporcionan la mayor reducción en severidad del dolor con riesgo mínimo de daño 1, 2
- El ejercicio supervisado con estiramiento, con o sin terapia manual de puntos gatillo, proporciona alivio importante del dolor aproximadamente 1.5 veces la diferencia mínima importante 2
- Los AINEs pueden proporcionar alivio sintomático del dolor miofascial y deben considerarse como opción farmacológica primaria 1, 2
Enfoque Multimodal Obligatorio
- Si se utiliza terapia de ventosas, debe aplicarse únicamente en conjunto con otros tratamientos como ejercicio, terapia psicológica, información/educación y consejos de actividad, nunca como tratamiento aislado 7
- La terapia cognitivo-conductiva aumentada con terapia de relajación o biofeedback proporciona la mayor reducción en severidad del dolor, aproximadamente el doble de la diferencia mínima importante 2
- La educación del paciente sobre la naturaleza del dolor miofascial y establecer expectativas realistas de resultados del tratamiento es esencial 1, 2
Perfil de Seguridad
- La incidencia de eventos adversos con terapia de ventosas es muy baja 8
- Los eventos adversos reportados son generalmente leves (dolor en el sitio, marcas cutáneas temporales) 8
- No se han reportado eventos adversos serios en los ensayos clínicos disponibles 8
Errores Comunes a Evitar
- No utilizar ventosas como monoterapia: La evidencia no respalda su uso aislado; siempre debe ser parte de un plan de tratamiento multimodal 7, 4
- No depender excesivamente de esta técnica sin correlación clínica apropiada: Los profesionales frecuentemente la implementan sin recomendaciones científicas actuales 1, 6
- No confundir alivio temporal del dolor con mejoría funcional: Las ventosas pueden reducir dolor pero no mejoran la función o calidad de vida significativamente 3
- Evitar ejercicios de Kegel en dolor pélvico miofascial: Pueden empeorar síntomas al aumentar tensión muscular en músculos del piso pélvico ya hipertónicos 2
Contexto Clínico
Para dolor musculoesquelético en general (lumbar, cervical, hombro), las guías de alta calidad del American College of Physicians y British Journal of Sports Medicine no mencionan la terapia de ventosas entre las intervenciones recomendadas 7, 9. Las intervenciones con evidencia más sólida incluyen ejercicio, educación del paciente, terapia manual convencional, calor superficial y terapia cognitivo-conductual 7.