From the Guidelines
El siguiente paso recomendado para un paciente con hígado nodular en ultrasonido abdominal y fibrosis F4 en FibroScan es realizar una resonancia magnética (MRI) para evaluar la presencia de carcinoma hepatocelular (HCC) y fibrosis hepática. Este paciente tiene evidencia de cirrosis, como se indica por la puntuación de fibrosis F4 en FibroScan y la apariencia nodular del hígado en ultrasonido. La detección de HCC es fundamental porque los pacientes con cirrosis tienen un riesgo significativamente aumentado de desarrollar cáncer de hígado. Según el estudio 1, la resonancia magnética es más precisa que la ultrasonografía para la evaluación de la cirrosis en pacientes obesos y con enfermedad del hígado graso no alcohólico. Además, el estudio 1 sugiere que la resonancia magnética con contrastes hepatobiliares como gadoxetato disódico puede ser útil para diagnosticar fibrosis y HCC. Es importante destacar que la ultrasonografía puede ser poco sensible para la detección de HCC, especialmente en pacientes con esteatosis hepática y livers cirróticos nodulares, por lo que la resonancia magnética es una opción más precisa para la vigilancia de HCC. La vigilancia regular con imágenes de resonancia magnética cada 6 meses es recomendada para detectar HCC en pacientes con cirrosis. Los análisis de laboratorio, incluyendo pruebas de función hepática, recuento sanguíneo completo y alfa-fetoproteína, también deben ser monitoreados regularmente. El manejo debe incluir abordar la causa subyacente de la cirrosis, ya sea hepatitis viral, consumo de alcohol, enfermedad del hígado graso o otras etiologías. Algunos puntos clave a considerar son:
- La resonancia magnética es más precisa que la ultrasonografía para la evaluación de la cirrosis y la detección de HCC.
- La vigilancia regular con imágenes de resonancia magnética es recomendada para detectar HCC en pacientes con cirrosis.
- Los análisis de laboratorio deben ser monitoreados regularmente para evaluar la función hepática y detectar posibles complicaciones.
- El manejo debe incluir abordar la causa subyacente de la cirrosis.
From the Research
Manejo del paciente con cirrosis
El paciente presenta un USG de abdomen con datos de hígado nodular y un fibroscan que revela fibrosis F4, lo que indica cirrosis avanzada. A continuación, se presentan los pasos a seguir para el manejo del paciente:
- Evaluación de la presencia de varices esofágicas: según el estudio 2, la evaluación de la presencia de varices esofágicas es crucial en pacientes con cirrosis. La resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC) pueden ser utilizadas para evaluar la presencia de varices esofágicas y sus características de alto riesgo.
- Manejo de los síntomas: el estudio 3 destaca la importancia de manejar los síntomas en pacientes con cirrosis, incluyendo la ascites, la encefalopatía hepática, el prurito y la contractura muscular. Es fundamental abordar estos síntomas de manera efectiva para mejorar la calidad de vida del paciente.
- Evaluación de la función hepática: el estudio 4 enfatiza la importancia de evaluar la función hepática en pacientes con cirrosis. Esto incluye la evaluación de la bilirrubina, la albumina, el tiempo de protrombina y la función renal.
- Vigilancia de la carcinomatosis hepática: el estudio 5 sugiere que la vigilancia de la carcinomatosis hepática es fundamental en pacientes con cirrosis, incluso en aquellos que han sido curados de la infección por virus de la hepatitis C.
- Selección de pacientes para resección hepática: el estudio 6 destaca la importancia de seleccionar cuidadosamente a los pacientes con varices esofágicas para la resección hepática de la carcinomatosis hepática. Es fundamental evaluar la función hepática, la presencia de varices esofágicas y otros factores de riesgo antes de tomar una decisión quirúrgica.