From the Research
La aparición de lesiones violáceas dolorosas con síndrome nefrótico sugiere una vasculitis, como la purpura de Henoch-Schönlein (HSP) o la vasculitis por IgA, que requiere una evaluación médica urgente. El tratamiento típico incluye cuidados de apoyo con manejo del dolor utilizando acetaminofén o AINEs (ibuprofeno 400-600mg cada 6-8 horas), aunque los AINEs deben usarse con precaución en caso de afectación renal 1. Para casos graves, se puede prescribir prednisona a 1-2mg/kg/día durante 1-2 semanas con reducción gradual. El manejo del síndrome nefrótico incluye inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) como el enalapril (5-20mg diarios) para reducir la proteinuria, diuréticos como la furosemida (20-80mg diarios) para el edema, y restricción dietética de sodio. Los pacientes deben monitorear su presión arterial, peso y producción de orina diariamente. Esta condición resulta de la deposición de complejos inmunes de IgA en pequeños vasos, causando inflamación y daño a la piel y los riñones. La afectación renal grave puede requerir inmunosupresores como el ciclofosfamida o el mofetil de micofenolato bajo cuidado especializado 2, 3. El seguimiento regular con ambos dermatología y nefrología es esencial para monitorear la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
Algunas consideraciones importantes incluyen:
- La evaluación de la función renal y la proteinuria para determinar la gravedad de la enfermedad 4.
- La búsqueda de causas subyacentes, como la enfermedad de lupus eritematoso sistémico (LES) o la vasculitis asociada a ANCA 5.
- La consideración de la terapia con inmunosupresores en casos graves o resistentes al tratamiento convencional.
- La importancia de la educación del paciente y el seguimiento a largo plazo para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.