From the Research
Las articulaciones diana en la hemofilia son las rodillas, tobillos y codos, que son particularmente vulnerables debido a que son articulaciones de bisagra que soportan un peso significativo y se someten a movimientos repetitivos durante las actividades diarias. Cuando ocurre una hemorragia en estas articulaciones, la sangre llena el espacio articular, causando inflamación de la membrana sinovial. Con el tiempo, los episodios de hemorragia repetidos llevan a sinovitis crónica, daño cartilaginoso y eventualmente artritis (enfermedad articular) 1. Las articulaciones como los hombros, caderas y muñecas también pueden verse afectadas, aunque con menos frecuencia. La hemorragia articular suele presentarse con dolor, hinchazón, calor y disminución de la movilidad articular. El tratamiento temprano de los episodios de hemorragia con terapia de reemplazo de factor adecuada es esencial para prevenir el daño articular a largo plazo. La terapia de reemplazo de factor profiláctico, iniciada temprano en la vida, ha demostrado reducir significativamente la frecuencia de las hemorragias articulares y preservar la función articular 2, 3.
Algunos estudios han demostrado que la prevención de la hemorragia es fundamental para el mantenimiento de la salud articular en personas con hemofilia 4, 5. La terapia de reemplazo de factor profiláctico, combinada con la fisioterapia y el ejercicio regular que fortalece los músculos alrededor de las articulaciones sin causar trauma, puede ayudar a proteger estas articulaciones diana de los episodios de hemorragia y mantener la salud articular en personas con hemofilia. Es importante destacar que la detección temprana y el tratamiento adecuado de los episodios de hemorragia son fundamentales para prevenir el daño articular a largo plazo y mejorar la calidad de vida de las personas con hemofilia.
En resumen, las articulaciones diana en la hemofilia son las rodillas, tobillos y codos, y el tratamiento temprano de los episodios de hemorragia con terapia de reemplazo de factor adecuada, combinada con la fisioterapia y el ejercicio regular, es esencial para prevenir el daño articular a largo plazo y mejorar la calidad de vida de las personas con hemofilia.