From the Guidelines
La médula espinal está protegida por el líquido cefalorraquídeo (LCR), que juega un papel crucial en su conservación y función. El LCR actúa como un cojín mecánico contra lesiones físicas, reduce el peso efectivo del cerebro y la médula espinal, y proporciona nutrientes mientras elimina productos de desecho. En el contexto de lesiones o condiciones de la médula espinal, el manejo depende del diagnóstico específico, pero generalmente incluye inmovilización inmediata y administración de metilprednisolona (30 mg/kg en bolo intravenoso, seguido de una infusión de 5,4 mg/kg/hora durante 23 horas) para lesiones traumáticas agudas si se administra dentro de las 8 horas posteriores a la lesión 1.
Las intervenciones quirúrgicas pueden ser necesarias para descomprimir la médula espinal, estabilizar fracturas o remover tumores. La rehabilitación es esencial y incluye terapia física, terapia ocupacional y dispositivos de asistencia. Para condiciones crónicas como la esclerosis múltiple, se pueden prescribir terapias modificadoras de la enfermedad, como interferón beta-1a (Avonex, 30 mcg por vía intramuscular semanal) o acetato de glatiramer (Copaxone, 20 mg por vía subcutánea diaria). El manejo del dolor a menudo involucra gabapentina (comenzando con 300 mg diarios, aumentando a 300-600 mg tres veces al día) o pregabalina (comenzando con 75 mg dos veces al día, aumentando según sea necesario). La espasticidad se puede tratar con baclofeno (5-25 mg tres veces al día) o tizanidina (2-8 mg tres veces al día).
El drenaje del líquido cefalorraquídeo es una técnica probada para reducir la incidencia de lesiones medulares en pacientes sometidos a reparación de aorta torácica de alto riesgo 1. El drenaje del LCR es recomendado como estrategia de protección medular en la reparación abierta y endovascular de la aorta torácica para pacientes con alto riesgo de lesión isquémica medular. La protección del LCR es fundamental para mantener el delicado entorno neurológico necesario para la curación y la función.
Algunas de las opciones de manejo para lesiones o condiciones de la médula espinal incluyen:
- Inmovilización inmediata
- Administración de metilprednisolona
- Intervenciones quirúrgicas
- Rehabilitación
- Terapias modificadoras de la enfermedad para condiciones crónicas
- Manejo del dolor y la espasticidad
- Drenaje del líquido cefalorraquídeo en pacientes de alto riesgo.
Es importante destacar que el manejo de lesiones o condiciones de la médula espinal requiere un enfoque multidisciplinario que aborde complicaciones como úlceras por presión, infecciones del tracto urinario y apoyo psicológico. El papel protector del LCR es fundamental en este contexto, ya que mantiene el entorno neurológico delicado necesario para la curación y la función.
From the Research
Función del Líquido Cefalorraquídeo
- El líquido cefalorraquídeo (LCR) juega un papel crucial en la protección del sistema nervioso central (SNC) al proporcionar soporte mecánico, actuar como amortiguador y transportar nutrientes y productos de desecho 2.
- El LCR es producido en los ventrículos del cerebro y circula a través del cerebro y la médula espinal en un flujo continuo 2.
Protección de la Médula Espinal
- La médula espinal está recubierta por líquido cefalorraquídeo, que la protege de lesiones y daños 2, 3.
- El LCR actúa como un amortiguador, reduciendo el impacto de los golpes y lesiones en la médula espinal 2.
Opciones de Manejo para Lesiones o Condiciones de la Médula Espinal
- La monitorización del LCR lumbar se utiliza en algunos centros para guiar el manejo de pacientes con lesiones traumáticas agudas de la médula espinal (LTAMS) y drenar el LCR lumbar para mejorar la perfusión de la médula espinal 4.
- Sin embargo, se ha encontrado que la monitorización del LCR lumbar proporciona información limitada sobre el sitio de la lesión y que el drenaje del LCR lumbar no reduce efectivamente la presión intraspinal en la mayoría de los pacientes 4.
- La investigación sobre la patofisiología y los enfoques terapéuticos para lesiones de la médula espinal ha llevado al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, incluyendo terapias moleculares, terapias basadas en células, biomateriales y estimulación eléctrica epidural 5.
- Los biomarcadores del LCR, como la proteína tau, S100beta y glial fibrillary acidic protein (GFAP), pueden ser útiles para predecir la gravedad de la lesión y el resultado neurológico en pacientes con lesiones agudas de la médula espinal 6.