From the Research
Los pacientes con insuficiencia renal deben limitar el consumo de leche porque contiene altos niveles de fósforo, potasio y proteínas, que pueden acumularse en el cuerpo cuando los riñones no funcionan correctamente. Esto se debe a que los riñones tienen una capacidad reducida para filtrar los productos de desecho y mantener el equilibrio de electrolitos. El exceso de fósforo puede llevar a enfermedades óseas y complicaciones cardiovasculares, mientras que los altos niveles de potasio pueden causar anormalidades peligrosas en el ritmo cardíaco. Además, la proteína en la leche agrega carga de trabajo a los riñones, lo que puede acelerar la progresión de la enfermedad.
Algunos estudios han demostrado que la restricción dietética de fósforo y el uso de fijadores de fósforo pueden ayudar a controlar los niveles de fósforo en sangre en pacientes con enfermedad renal crónica 1, 2. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la elección del fijador de fósforo debe basarse en las características del paciente, incluyendo los niveles de fósforo, calcio y hormona paratiroidea en sangre, así como la tolerancia del paciente 3.
En cuanto a la recomendación específica para el consumo de leche, se sugiere restringir la leche a 1/2 taza (4 onzas) por día o evitarla completamente en casos graves, dependiendo de los valores de laboratorio individuales y la etapa de la enfermedad renal 4, 5. En su lugar, los pacientes pueden utilizar alternativas no lácteas como leche de alfalfa, leche de arroz o sustitutos de leche especiales para pacientes con enfermedad renal.
Es importante que los pacientes con insuficiencia renal trabajen con su nefrólogo y dietista renal para determinar sus restricciones dietéticas específicas basadas en su función renal, régimen de medicación y valores de laboratorio, ya que las necesidades individuales varían significativamente. La colaboración con un equipo de atención médica puede ayudar a los pacientes a manejar su condición de manera efectiva y reducir el riesgo de complicaciones.