From the Guidelines
La decisión de prolongar el tiempo de ventana para la intervención en un accidente cerebrovascular isquémico depende principalmente de estudios de imagenología avanzados, específicamente de la resonancia magnética (RM) con secuencias de difusión y perfusión o de la tomografía computarizada (TC) de perfusión. Estos estudios de imagenología ayudan a identificar tejido cerebral potencialmente salvageable (penumbra) al distinguir entre el infarto core irreversiblemente dañado y el tejido en riesgo que aún puede ser salvado con la intervención. Para los pacientes que se presentan más allá de la ventana de tratamiento estándar (típicamente 4,5 horas para la trombólisis intravenosa o 6 horas para la trombectomía mecánica), estos estudios de imagenología avanzados pueden identificar a aquellos que aún pueden beneficiarse de la terapia de reperfusión hasta 24 horas después del inicio de los síntomas. La imagen revela una discrepancia entre el infarto core y la penumbra, lo que indica tejido viable a pesar de la presentación retrasada. Esta evaluación de la viabilidad del tejido, en lugar de criterios estrictamente basados en el tiempo, permite tomar decisiones de tratamiento individualizadas. El fundamento fisiológico de este enfoque es que el flujo sanguíneo colateral varía entre los pacientes, lo que significa que algunos individuos mantienen tejido cerebral viable durante períodos más largos a pesar de la oclusión arterial, lo que los convierte en candidatos para una intervención tardía con potencial de recuperación clínica significativa 1. Algunos de los estudios que respaldan esta afirmación incluyen el estudio DAWN y el estudio DEFUSE 3, que demostraron beneficios en el resultado funcional a los 90 días en pacientes sometidos a trombectomía mecánica más allá de las 6 horas desde el último momento en que se conocía que el paciente estaba bien 1. En resumen, la imagenología avanzada es crucial para determinar la ventana de tiempo para la intervención en el accidente cerebrovascular isquémico, permitiendo una toma de decisiones más precisa y personalizada. Algunas de las opciones de imagenología que se pueden utilizar incluyen:
- Resonancia magnética (RM) con secuencias de difusión y perfusión
- Tomografía computarizada (TC) de perfusión Estos estudios de imagenología pueden ayudar a identificar a los pacientes que aún pueden beneficiarse de la terapia de reperfusión, incluso más allá de la ventana de tratamiento estándar. Es importante tener en cuenta que la elección del estudio de imagenología adecuado dependerá de las características individuales del paciente y de la disponibilidad de los recursos en el centro médico. En cualquier caso, la imagenología avanzada es una herramienta fundamental para la toma de decisiones en el tratamiento del accidente cerebrovascular isquémico.
From the Research
Examen imagenológico para prolongar tiempo de ventana en accidente cerebrovascular isquémico
La decisión de prolongar el tiempo de ventana para la intervención en un accidente cerebrovascular isquémico depende de varios factores, incluyendo el examen imagenológico utilizado. A continuación, se presentan algunos puntos clave relacionados con este tema:
- Imágenes de resonancia magnética (MRI) y tomografía computarizada (CT): Ambas modalidades de imagen pueden ser utilizadas para evaluar la extensión del daño cerebral en un accidente cerebrovascular isquémico 2, 3, 4.
- Ventana de tiempo: La ventana de tiempo para la intervención en un accidente cerebrovascular isquémico se refiere al período durante el cual se puede administrar tratamiento para restaurar el flujo sanguíneo cerebral y minimizar el daño cerebral 5, 3, 6.
- Selección de pacientes: La selección de pacientes para la intervención en un accidente cerebrovascular isquémico se basa en la evaluación de la extensión del daño cerebral y la presencia de tejido penumbrático, que es el tejido cerebral que está en riesgo de infartarse pero aún no ha sufrido daño irreversible 3, 6, 4.
- Técnica de imagen: La técnica de imagen utilizada para evaluar la extensión del daño cerebral y la presencia de tejido penumbrático puede influir en la decisión de prolongar el tiempo de ventana para la intervención 2, 3, 4.
Algunos estudios han investigado la utilidad de la MRI y la CT para evaluar la extensión del daño cerebral y la presencia de tejido penumbrático en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Stroke en 2019 encontró que la MRI y la CT tienen una sensibilidad y especificidad similares para detectar la presencia de tejido penumbrático en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico 2. Otro estudio publicado en la revista Annals of Neurology en 2013 encontró que la MRI de perfusión puede identificar subgrupos de pacientes que son más propensos a beneficiarse de la reperfusión terapéutica 3.
En resumen, la decisión de prolongar el tiempo de ventana para la intervención en un accidente cerebrovascular isquémico depende de la evaluación de la extensión del daño cerebral y la presencia de tejido penumbrático, que puede ser realizada mediante imágenes de resonancia magnética (MRI) o tomografía computarizada (CT) 2, 3, 4. La selección de pacientes para la intervención se basa en la evaluación de la extensión del daño cerebral y la presencia de tejido penumbrático, y la técnica de imagen utilizada puede influir en la decisión de prolongar el tiempo de ventana para la intervención.
Algunas de las opciones de examen imagenológico que se pueden utilizar para prolongar el tiempo de ventana en un accidente cerebrovascular isquémico incluyen: