From the Research
La administración de alteplasa no está absolutamente contraindicada en pacientes con antecedentes de accidente cerebrovascular isquémico que desarrollan tromboembolismo pulmonar agudo, aunque el momento es crucial. Para pacientes cuyo accidente cerebrovascular isquémico ocurrió dentro de los últimos 3 meses, el alteplasa generalmente está contraindicado debido al aumento del riesgo de sangrado, particularmente la hemorragia intracraneal. Para aquellos con un historial de accidente cerebrovascular más lejano (más de 3 meses), el alteplasa puede considerarse para tromboembolismo pulmonar masivo o submasivo cuando los beneficios superan los riesgos, según se desprende del estudio 1. El dosis estándar para tromboembolismo pulmonar es típicamente de 100 mg administrados como un bolo de 10 mg seguido de 90 mg infundidos durante 2 horas. Antes de la administración, se debe realizar una evaluación neurológica exhaustiva y una imagen cerebral para asegurarse de que no haya áreas residuales vulnerables a la transformación hemorrágica. La decisión requiere un análisis cuidadoso de riesgo-beneficio, considerando la gravedad del tromboembolismo pulmonar, la estabilidad hemodinámica del paciente y las características del accidente cerebrovascular previo. Tratamientos alternativos como la trombólisis dirigida por catéter o la embolectomía quirúrgica pueden ser preferidos en pacientes de alto riesgo con antecedentes de accidente cerebrovascular reciente. La contraindicación existe porque el mecanismo de acción del alteplasa, que disuelve coágulos al activar el plasminógeno a plasmina, puede no solo disolver el tromboembolismo pulmonar sino también potencialmente causar sangrado en tejido cerebral vulnerable afectado por el accidente cerebrovascular previo, como se menciona en 2. Es importante tener en cuenta que la efectividad y seguridad del alteplasa en la práctica diaria pueden variar, y las complicaciones pueden ocurrir con más frecuencia, según se indica en 3. En resumen, la administración de alteplasa en pacientes con antecedentes de accidente cerebrovascular isquémico y tromboembolismo pulmonar agudo debe ser evaluada cuidadosamente, considerando el momento, la gravedad del tromboembolismo y las características del accidente cerebrovascular previo, y debe ser tomada una decisión basada en un análisis de riesgo-beneficio, como se sugiere en 4 y 5.
Algunos puntos clave a considerar son:
- La evaluación cuidadosa del momento y la gravedad del tromboembolismo pulmonar
- La consideración de la historia del accidente cerebrovascular previo y su impacto en el riesgo de sangrado
- La evaluación de la estabilidad hemodinámica del paciente y la necesidad de tratamiento alternativo
- La importancia de la imagen cerebral y la evaluación neurológica exhaustiva antes de la administración del alteplasa
- La necesidad de un análisis de riesgo-beneficio cuidadoso y la consideración de tratamientos alternativos en pacientes de alto riesgo.