From the Guidelines
La opción de terapia farmacológica más recomendada para el manejo de secreciones orales aumentadas es el uso de medicamentos anticolinérgicos, como la glycopyrrolate o la scopolamina, debido a su eficacia y relativa seguridad. Estos medicamentos funcionan inhibiendo la estimulación parásimpática de las glándulas salivales, lo que reduce la producción de secreciones. La glycopyrrolate se puede administrar oralmente (0,1-0,2 mg cada 8 horas) o subcutáneamente (0,1-0,2 mg cada 4-6 horas), mientras que la scopolamina se administra comúnmente como un parche transdérmico (1,5 mg) que se cambia cada 72 horas, proporcionando un control continuo de las secreciones 1.
Otras opciones de tratamiento incluyen el uso de botulinum toxin (BT) en las glándulas salivales, aunque se sugiere para pacientes con respuesta inadecuada o intolerancia a los efectos secundarios de la terapia anticolinérgica, y la radioterapia (RT) en las glándulas salivales, aunque ambos tienen datos limitados y dosis no definidas 1.
Es importante tener en cuenta los efectos secundarios potenciales de estos medicamentos, como la boca seca, la retención urinaria, la constipación y la confusión, especialmente en pacientes ancianos. El tratamiento debe ser titulado a la dosis más baja efectiva para minimizar los efectos adversos mientras se mantiene un control adecuado de las secreciones.
Algunas consideraciones adicionales incluyen:
- La elección del medicamento debe basarse en la respuesta individual del paciente y la presencia de efectos secundarios.
- La monitorización regular de los efectos secundarios y la ajuste de la dosis según sea necesario.
- La consideración de otras opciones de tratamiento, como la terapia de succión o la cirugía, en casos graves o refractarios al tratamiento farmacológico.
- La importancia de la educación del paciente y la familia sobre el manejo de las secreciones orales y la prevención de complicaciones.
From the FDA Drug Label
In Anesthesia Glycopyrrolate Injection es indicado para su uso como un antimuscarínico preoperatorio para reducir las secreciones salivales, traqueobronquiales y faríngeas; para reducir el volumen y la acidez libre de las secreciones gástricas; y para bloquear los reflejos vagales cardíacos inhibitorios durante la inducción de la anestesia y la intubación.
La opción de terapia farmacológica para el manejo de secreciones aumentadas en la cavidad oral es glycopyrrolate (IV), que se utiliza para reducir las secreciones salivales, traqueobronquiales y faríngeas 2.
- Indicaciones: se utiliza como antimuscarínico preoperatorio en anestesia para reducir secreciones.
- Uso: puede ser utilizado para reducir las secreciones salivales en pacientes que requieren anestesia. Es importante tener en cuenta las contraindicaciones y precauciones al utilizar glycopyrrolate, como la hipersensibilidad conocida al fármaco o a sus ingredientes inactivos, y su uso con cautela en pacientes con enfermedad renal, glaucoma, uropatía obstructiva, entre otras condiciones 2.
From the Research
Opciones de terapia farmacológica para el manejo de secreciones orales aumentadas
Existen varias opciones de terapia farmacológica para el manejo de secreciones orales aumentadas, incluyendo:
- Inyección de toxina botulínica tipo A en las glándulas salivales, que puede reducir el flujo salival sin complicaciones mayores 3
- Uso de beta antagonistas, como beta bloqueadores, que pueden reducir la producción de secreciones espesas y mucosas en pacientes con esclerosis lateral amiotrófica/mielopatía neuronal bulbar 4
- Administración de anticolinérgicos, como atropina sulfato y glicopirrolato, que pueden reducir la producción de saliva y secreciones orales 5, 6, 7
- Uso de glicopirrolato, que es igual de efectivo que la atropina sulfato como antisialogogo, pero con menos efectos secundarios 5
Consideraciones importantes
Es importante tener en cuenta que cada paciente puede responder de manera diferente a estas opciones de terapia farmacológica, y que es necesario evaluar cuidadosamente los beneficios y riesgos potenciales de cada tratamiento. Además, es fundamental trabajar en estrecha colaboración con un equipo de profesionales de la salud para determinar la mejor opción de tratamiento para cada paciente. La inyección de toxina botulínica tipo A, por ejemplo, puede ser una opción efectiva para algunos pacientes, pero puede requerir inyecciones repetidas para mantener su efectividad 3, 6. Por otro lado, los anticolinérgicos como la atropina sulfato y el glicopirrolato pueden ser efectivos, pero también pueden tener efectos secundarios como la sequedad bucal y la taquicardia 5, 7.