From the Research
Se debe esperar una mejora en la presión arterial dentro de los 15-30 minutos después de administrar fluidos cristaloides intravenosos. Esto se debe a que los cristaloides, como la solución salina normal (0.9% NaCl) o la solución de Ringer lactada, expanden inmediatamente el volumen intravascular al ser infundidos. Para pacientes con hipotensión hipovolémica, se recomienda generalmente una bolus inicial de 500-1000 mL administrada durante 15-30 minutos, con reevaluación después de cada bolus. Si no se observa mejora después de 1-2 litros de fluidos en un paciente adulto, se deben considerar causas alternativas de hipotensión o intervenciones adicionales. La velocidad de la respuesta de la presión arterial depende de varios factores, incluyendo el grado de depleción de volumen, la tasa de administración de fluidos y cualquier pérdida de fluidos en curso. Los cristaloides se redistribuyen al espacio extravascular en cuestión de horas, por lo que la hipotensión sostenida puede requerir administración continua de fluidos o tratamientos adicionales. El monitoreo cuidadoso de los signos vitales, la producción de orina y el estado clínico es esencial durante la resucitación con fluidos para evitar la sobrecarga de fluidos, especialmente en pacientes con disfunción cardíaca o renal.
Algunos estudios han demostrado que la administración de cristaloides puede tener efectos beneficiosos en la presión arterial, como se muestra en el estudio de 1, que encontró que la expansión del volumen con cristaloides en pacientes con shock circulatorio después de la resucitación inicial tuvo un efecto limitado, incluso en los que respondieron. Sin embargo, el estudio de 2 encontró que la hidratación dirigida hacia mantener una presión venosa central determinada durante el trasplante de riñón produjo un perfil hemodinámico más estable y promovió la diuresis.
En general, la administración de cristaloides debe ser individualizada y basada en la evaluación clínica del paciente, como se sugiere en el estudio de 3, que encontró que la administración de cristaloides en pacientes pediátricos con sepsis grave o shock séptico se asoció con resultados desfavorables. Por lo tanto, es fundamental monitorear cuidadosamente la respuesta del paciente a la administración de cristaloides y ajustar la terapia según sea necesario para evitar la sobrecarga de fluidos y optimizar los resultados.