From the Guidelines
El enfoque inicial para el manejo de la fibrosis hepática no alcohólica (NAFLD) se centra en la modificación del estilo de vida, que incluye la pérdida de peso, cambios en la dieta y ejercicio regular. La pérdida de peso de 7-10% del peso corporal es la piedra angular del tratamiento, lograda a través de una combinación de restricción calórica (típicamente 500-1000 calorías menos que las necesidades diarias) y ejercicio regular (al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana) 1. Se recomienda un patrón de dieta mediterránea, que enfatiza las verduras, frutas, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables, mientras que limita los alimentos procesados, carbohidratos refinados y grasas saturadas. La abstinencia de alcohol se advierte firmemente para prevenir daños adicionales en el hígado. El manejo de comorbilidades como la diabetes (con un objetivo de HbA1c <7%), hipertensión y dislipidemia es esencial. Actualmente, no hay medicamentos aprobados por la FDA específicamente para la fibrosis de NAFLD, aunque la vitamina E (800 UI diarias) puede beneficiar a pacientes no diabéticos con esteatohepatitis no alcohólica probada por biopsia 1.
Algunos puntos clave a considerar en el manejo de la NAFLD incluyen:
- La evaluación de la fibrosis hepática mediante pruebas no invasivas, como el índice de fibrosis-4 (FIB-4) y la elastografía transitoria 1
- El uso de terapias basadas en incretinas (como semaglutida, tirzepatida) para el manejo de la diabetes tipo 2 o la obesidad, si está indicado 1
- La consideración de la cirugía bariátrica en individuos con NAFLD y obesidad 1
- La monitorización regular con pruebas de función hepática y evaluaciones no invasivas de fibrosis cada 6-12 meses para seguir la progresión de la enfermedad 1
Es importante destacar que la modificación del estilo de vida es el componente más importante del manejo de la NAFLD, y que los medicamentos y otras intervenciones deben ser considerados en conjunto con estos cambios 1.
From the Research
Enfoque Inicial para el Manejo de la Fibrosis Hepática no Alcohólica
La fibrosis hepática no alcohólica, asociada con la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD), es una condición que requiere un enfoque cuidadoso y multifacético para su manejo. A continuación, se presentan los pasos y consideraciones clave para abordar esta condición:
- Evaluación y Diagnóstico: Es crucial identificar los determinantes clínicos, genéticos y ambientales que contribuyen al desarrollo y progresión de la fibrosis en pacientes con NAFLD 2. La evaluación debe incluir métodos no invasivos como scores bioquímicos y estudios de imagen (elastografía transitoria, elastografía por resonancia magnética o impulso de fuerza de radiación acústica), y, cuando sea necesario, una biopsia hepática.
- Tratamiento: El tratamiento debe ser integral y considerar el estilo de vida, incluyendo dieta y ejercicio, así como el control de los componentes del síndrome metabólico 2, 3. Además, se pueden considerar suplementos como la vitamina E, especialmente en pacientes con alto riesgo de progresión o fibrosis avanzada.
- Consideraciones Especiales: La presencia de apnea del sueño y otros factores de riesgo debe ser evaluada y manejada adecuadamente 2. Los pacientes con fibrosis avanzada o alto riesgo de progresión pueden ser candidatos para participar en ensayos clínicos de nuevos tratamientos.
- Importancia de la Nutrición: La nutrición juega un papel crucial en el manejo de la NAFLD. Se ha sugerido que el cobre y los compuestos antioxidantes que se unen al cobre pueden tener un efecto beneficioso en la enfermedad 4.
- Opciones de Tratamiento Farmacológico: Aunque no hay medicamentos aprobados específicamente para la NAFLD, algunos estudios sugieren que medicamentos como la silymarina, la pioglitazona y la vitamina E pueden mejorar los niveles de enzimas hepáticas en pacientes con NAFLD 5.
Resumen de los Pasos Clave
- Evaluación completa para identificar factores de riesgo y determinantes de la fibrosis.
- Enfoque terapéutico que incluya modificaciones del estilo de vida y, cuando sea apropiado, tratamiento farmacológico.
- Consideración de la nutrición y suplementos específicos para el manejo de la NAFLD.
- Identificación de pacientes con alto riesgo para una intervención temprana y consideración para ensayos clínicos.