From the Guidelines
La prueba de gases arteriales (ABG) es un análisis de sangre diagnóstico que mide los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre arterial, junto con los niveles de pH y bicarbonato en la sangre. Esta prueba requiere la extracción de sangre directamente de una arteria, generalmente la arteria radial en la muñeca, aunque también se pueden utilizar las arterias femoral o braquial. La ABG proporciona información crítica sobre el estado respiratorio y metabólico del paciente, lo que ayuda a los clínicos a evaluar la oxigenación, la ventilación y el equilibrio ácido-base. La prueba mide varios componentes clave: pH (rango normal 7,35-7,45), que indica la acidez o alcalinidad de la sangre; presión parcial de oxígeno (PaO2), que muestra cómo se transfiere el oxígeno desde los pulmones a la sangre; presión parcial de dióxido de carbono (PaCO2), que refleja la eficiencia con la que se elimina el CO2; bicarbonato (HCO3-), que indica la función renal en el mantenimiento del equilibrio ácido-base; y saturación de oxígeno (SaO2), que muestra el porcentaje de hemoglobina que transporta oxígeno. Las ABG son particularmente valiosas en situaciones de emergencia y para monitorear a pacientes con afecciones respiratorias, enfermedades renales, trastornos metabólicos o aquellos que están en ventiladores. Los resultados de la prueba ayudan a diagnosticar condiciones como la insuficiencia respiratoria, la acidosis o alcalosis metabólica, y guían las decisiones de tratamiento, incluyendo la terapia de oxígeno y la configuración de los ventiladores 1.
Algunas de las situaciones en las que se deben realizar ABG incluyen:
- Pacientes críticamente enfermos 1
- Pacientes con una caída inesperada o inapropiada en la saturación de oxígeno (SpO2) por debajo del 94% en pacientes que respiran aire o oxígeno 1
- Pacientes con deterioro de la saturación de oxígeno (caída de ≥3%) o aumento de la disnea en un paciente con hipoxemia crónica previamente estable 1
- Pacientes que requieren un aumento en la fracción de oxígeno inspirado (FiO2) para mantener una saturación de oxígeno constante 1
Es importante tener en cuenta que la ABG es una prueba invasiva que requiere la extracción de sangre arterial, por lo que se debe realizar con precaución y solo cuando sea necesario. Además, es fundamental seguir las pautas de buena práctica para la realización de la ABG, como la evaluación de la circulación colateral antes de la prueba y la obtención del consentimiento informado del paciente 1. La ABG es una herramienta valiosa en la práctica clínica, y su uso adecuado puede ayudar a mejorar la morbidad, la mortalidad y la calidad de vida de los pacientes.
From the Research
Definición de ABG
La prueba de Gas en Sangre Arterial (ABG) es un análisis diagnóstico que evalúa las presiones parciales de gas en la sangre y el contenido ácido-base.
- La prueba mide el pH, la presión parcial de oxígeno (PaO2) y dióxido de carbono (PaCO2) en la sangre arterial 2.
- El ABG se utiliza para evaluar trastornos respiratorios, circulatorios y metabólicos, y para diagnosticar y tratar condiciones como la insuficiencia respiratoria crónica y aguda, la sepsis, el choque séptico, la acidosis diabética y la enfermedad renal 2, 3.
Parámetros medidos en el ABG
Los parámetros medidos en el ABG incluyen:
- pH: nivel de acidez o alcalinidad de la sangre
- PaO2: presión parcial de oxígeno en la sangre arterial
- PaCO2: presión parcial de dióxido de carbono en la sangre arterial
- HCO3- (bicarbonato): nivel de bicarbonato en la sangre, que se calcula utilizando la ecuación de Hasselbach 2.
Interpretación de los resultados del ABG
La interpretación de los resultados del ABG puede ser compleja, pero es fundamental para diagnosticar y tratar condiciones críticas.
- El ABG se utiliza para evaluar la ventilación, la oxigenación y el equilibrio ácido-base del cuerpo 3.
- La técnica de RoMe ('Respiratorio opuesto, Metabólico igual') es una herramienta simplificada para analizar los resultados del ABG, utilizando los valores de pH, PaCO2 y HCO3- 4.
Uso clínico del ABG
El ABG se utiliza en una variedad de contextos clínicos, incluyendo:
- Medicina de emergencia: para evaluar y tratar condiciones agudas como la insuficiencia respiratoria y la sepsis 2.
- Cuidados intensivos: para monitorear la condición de los pacientes críticos y ajustar el tratamiento según sea necesario 5.
- Otros contextos clínicos: para evaluar y tratar condiciones como la enfermedad renal, la diabetes y la enfermedad cardiovascular 2.