Trombofilia: Causa, Fisiopatología, Diagnóstico y Tratamiento
Causas y Fisiopatología
La trombofilia es una condición caracterizada por un estado de hipercoagulabilidad que predispone a los pacientes a desarrollar trombosis venosa o arterial. Puede ser:
Hereditaria: Deficiencias de antitrombina III, proteína C, proteína S, mutación del Factor V Leiden, mutación G20210A de la protrombina, hiperhomocisteinemia congénita.
Adquirida: Síndrome antifosfolípido, policitemia vera, fibrilación auricular, hiperhomocisteinemia adquirida, diabetes mellitus, enfermedades mieloproliferativas.
Diagnóstico
El diagnóstico de trombofilia debe considerarse en pacientes que presentan:
- Tromboembolismo venoso (TEV) a edad temprana (menores de 50 años)
- TEV sin factores desencadenantes evidentes
- Historia familiar positiva de trombosis
- Trombosis en sitios inusuales
- Trombosis recurrentes
Pruebas diagnósticas esenciales:
- Tiempo de protrombina (TP)/INR
- Tiempo parcial de tromboplastina activada (aPTT)
- Pruebas de mezcla (para distinguir entre deficiencia de factores y presencia de inhibidores)
- Niveles de antitrombina III, proteína C y proteína S
- Resistencia a la proteína C activada (Factor V Leiden)
- Detección de mutación G20210A de protrombina
- Anticuerpos antifosfolípidos
- Niveles de homocisteína
Tratamiento
El tratamiento anticoagulante es la base del manejo de la trombofilia, con duración basada en el tipo de trombosis, localización y factores de riesgo subyacentes 1.
Recomendaciones de tratamiento:
Para primer episodio de TEV secundario a factor de riesgo transitorio:
Para primer episodio de TEV idiopático:
- Warfarina durante al menos 6-12 meses 2.
Para dos o más episodios documentados de TEV:
Para pacientes con primer episodio de TEV y anticuerpos antifosfolípidos documentados o dos o más condiciones trombofílicas:
- Tratamiento durante 12 meses y se sugiere terapia indefinida 2.
Para pacientes con deficiencia de antitrombina, proteína C o proteína S, mutación del Factor V Leiden o protrombina 20210:
Elección del anticoagulante:
Anticoagulantes orales directos (DOACs) son recomendados sobre los antagonistas de vitamina K (AVK) por su efectividad, seguridad y facilidad de administración 4, 5.
La dosis debe ajustarse según la función renal y el peso del paciente 6.
Para pacientes con síndrome antifosfolípido de alto riesgo, los AVK siguen siendo preferidos 5, 7.
Para trombofilia asociada a cáncer, las heparinas de bajo peso molecular pueden ser más efectivas que los anticoagulantes orales 1.
Intensidad y monitorización:
Para la mayoría de las indicaciones, el INR objetivo con warfarina es de 2.0-3.0 1, 2.
Los DOACs no requieren monitorización rutinaria de la coagulación 6.
La anticoagulación de intensidad moderada (INR 2.0-3.0) es tan efectiva como regímenes más intensos pero con menos sangrado 1.
Consideraciones especiales:
Embarazo: La warfarina está contraindicada; se prefiere heparina de bajo peso molecular 1.
Pacientes con hemofilia: Requieren consideraciones especiales para el uso de antitrombóticos, manteniendo niveles adecuados de factores de coagulación 4.
Trombofilia y cáncer: Continuar anticoagulación mientras el cáncer esté activo 1.
Prevención:
Evaluar el riesgo de sangrado antes de iniciar la terapia (aproximadamente 3% por año con anticoagulantes orales) 1.
Considerar profilaxis en situaciones de alto riesgo (cirugía, inmovilización prolongada).
Manejar otros factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, dislipidemia, diabetes, tabaquismo) 4.
Puntos clave
- La trombofilia aumenta significativamente el riesgo de trombosis venosa y, en algunos casos, arterial.
- El diagnóstico se basa en pruebas de laboratorio específicas en pacientes con presentación clínica sugestiva.
- La duración del tratamiento anticoagulante debe basarse en el tipo de trombofilia y la historia de trombosis del paciente 1, 2.
- Los DOACs son generalmente seguros y efectivos en pacientes con trombofilia 5, excepto en casos específicos como síndrome antifosfolípido de alto riesgo.
- La reevaluación periódica del riesgo trombótico versus riesgo de sangrado es esencial para determinar la duración óptima del tratamiento.