Mecanismo de resistencia antimicrobiano AmpC
El mecanismo de resistencia AmpC es principalmente la producción de β-lactamasas que hidrolizan antibióticos β-lactámicos, confiriéndoles resistencia a cefalosporinas de primera, segunda generación, cefamicinas y combinaciones con inhibidores de β-lactamasas, siendo los carbapenémicos la opción terapéutica más efectiva para infecciones graves causadas por estos microorganismos. 1
Características de las β-lactamasas AmpC
Son cefalosporinasas clínicamente importantes codificadas en los cromosomas de muchas Enterobacteriaceae, incluyendo:
Escherichia coli puede ocasionalmente sobreexpresar AmpC cromosómico de expresión baja o no inducible 1
Mecanismos de expresión y resistencia
Inducción enzimática
- En muchas bacterias, las enzimas AmpC son inducibles y pueden expresarse a niveles altos mediante mutación 2
- La exposición a compuestos inductores (como ciertos antibióticos β-lactámicos) puede desencadenar la producción de estas enzimas 3
Desrepresión estable
- La selección de mutantes establemente desreprimidos puede ocurrir durante la terapia antimicrobiana 4
- Este fenómeno es particularmente problemático en infecciones por Enterobacter aerogenes y Enterobacter cloacae, donde un aislado inicialmente susceptible puede volverse resistente durante el tratamiento 2
Transferencia plasmídica
- Plásmidos transmisibles han adquirido genes para enzimas AmpC, que pueden aparecer en bacterias que carecen o expresan pobremente un gen cromosómico blaAmpC 2
- Esto permite la diseminación de resistencia a bacterias como E. coli, Klebsiella pneumoniae y Proteus mirabilis 2
Espectro de resistencia
Las β-lactamasas AmpC confieren resistencia a:
- Cefalotina
- Cefazolina
- Cefoxitina
- La mayoría de las penicilinas
- Combinaciones de inhibidor de β-lactamasa con β-lactámico 2
La sobreexpresión confiere resistencia a:
- Cefalosporinas de amplio espectro (cefotaxima, ceftazidima, ceftriaxona) 2
- Las enzimas AmpC están evolucionando para hidrolizar cefalosporinas de amplio espectro más eficientemente 2
Mecanismo molecular de resistencia
- Las β-lactamasas AmpC actúan mediante la hidrólisis de antibióticos β-lactámicos 5
- En algunos casos, cuando no son susceptibles a la hidrólisis, las β-lactamasas pueden unirse a los fármacos, impidiendo su acceso a las proteínas diana (mecanismo de barrera no hidrolítica) 4
- Alteraciones en la permeabilidad y en las proteínas de unión a penicilina son otros posibles mecanismos de resistencia 4
Opciones terapéuticas
Primera línea
- Los carbapenémicos, especialmente meropenem, son recomendados como tratamiento de primera línea para infecciones graves causadas por bacterias productoras de AmpC 1
Alternativas
- Cefepima puede ser una opción razonable para el tratamiento de infecciones invasivas, particularmente cuando se logra un control adecuado del foco infeccioso 1
- Piperacilina-tazobactam puede considerarse en pacientes estables, aunque su uso en infecciones por ESBL sigue siendo controvertido 1
Consideraciones clínicas importantes
- La detección de organismos productores de AmpC puede ser difícil debido a su potencial para mostrar falsa susceptibilidad a β-lactámicos en pruebas convencionales 1
- Es crucial realizar cultivos frecuentes durante el tratamiento para detectar el desarrollo de resistencia 1
- Las infecciones causadas por bacterias resistentes frecuentemente resultan en estancias hospitalarias más largas, mayor mortalidad y aumento en el costo del tratamiento 3
- Cuando las bacterias desarrollan resistencia durante la terapia antimicrobiana, el fracaso terapéutico ocurre en aproximadamente el 50% de los pacientes 3
Estrategias para superar la resistencia
- Uso de combinaciones de β-lactámico con inhibidor de β-lactamasa
- Desarrollo de nuevos compuestos antimicrobianos
- Uso de regímenes que optimicen la exposición in vivo al fármaco 3
- Inhibidores no β-lactámicos de β-lactamasas están siendo investigados como una estrategia prometedora 6
La identificación rápida y precisa de bacterias productoras de AmpC es esencial para guiar la terapia antibiótica adecuada y mejorar los resultados clínicos en términos de morbilidad y mortalidad.