Tratamiento de Abscesos Fúngicos
El tratamiento de los abscesos fúngicos requiere un abordaje combinado de drenaje quirúrgico y terapia antifúngica sistémica, siendo la anfotericina B liposomal (3-5 mg/kg/día) con o sin flucitosina el tratamiento de primera línea para la mayoría de los casos. 1
Principios generales del tratamiento
- Drenaje quirúrgico: Fundamental para el manejo exitoso de abscesos fúngicos de tamaño significativo
- Terapia antifúngica sistémica: Esencial en todos los casos
- Duración del tratamiento: Mínimo 4-6 semanas, continuando hasta la resolución completa de las lesiones
Tratamiento según el tipo de absceso fúngico
Abscesos por Candida
Primera línea:
Para especies resistentes a fluconazol (C. glabrata, C. krusei):
Abscesos por Aspergillus
Primera línea:
Alternativa:
Abscesos renales fúngicos
- Manejo combinado:
Abscesos hepáticos fúngicos
- Tratamiento:
Abscesos cerebrales fúngicos
- Primera línea:
Consideraciones especiales
Dispositivos infectados: Retirar catéteres venosos centrales, dispositivos de diálisis peritoneal, shunts u otros cuerpos extraños cuando sea posible 1
Lavado local: En casos de acceso percutáneo a abscesos, considerar irrigación local con anfotericina B (50 mg/L de agua estéril) como adyuvante a la terapia sistémica 1
Monitorización:
Duración del tratamiento:
Advertencias y precauciones
- La anfotericina B puede causar nefrotoxicidad significativa; evitar medicamentos nefrotóxicos concomitantes 4
- Los azoles tienen numerosas interacciones medicamentosas que deben ser monitorizadas 3
- El retraso en el inicio del tratamiento antifúngico aumenta significativamente la mortalidad 5, 7
- En neonatos y pacientes inmunocomprometidos, mantener un alto índice de sospecha para iniciar tratamiento temprano 7
La elección del agente antifúngico debe basarse en la identificación del patógeno, la localización del absceso y el perfil de susceptibilidad, pero nunca debe retrasarse el inicio del tratamiento empírico en casos de sospecha clínica alta.