Manejo Inmediato de la Hemorragia Subaracnoidea Idiopática
El manejo inmediato de un paciente con hemorragia subaracnoidea idiopática debe incluir la transferencia urgente a un centro de alto volumen con acceso inmediato a neurocirujanos, especialistas neuroendovasculares y servicios de neurointensivos, junto con la administración temprana de nimodipino oral y control de la presión arterial para evitar la hipertensión severa. 1
Evaluación y Diagnóstico Inicial
- Evaluación neurológica rápida: Utilizar escalas como Hunt y Hess o World Federation of Neurological Surgeons para clasificar la gravedad 1
- Estudios de imagen:
Medidas Inmediatas
Control de la vía aérea y estabilización hemodinámica
- Asegurar una adecuada oxigenación y ventilación
- Monitorización continua de signos vitales
Control de la presión arterial
Iniciar nimodipino oral
Prevención de resangrado
- Considerar el uso de ácido tranexámico para reducir el riesgo de resangrado temprano durante la transferencia 2
- Asegurar reposo en cama con elevación de la cabecera a 30°
Tratamiento Definitivo
Asegurar el aneurisma
Manejo de complicaciones inmediatas
Monitorización en UCI
Evaluación neurológica frecuente
- Monitorización del nivel de conciencia y déficits neurológicos focales
- Uso de escalas como la Glasgow Coma Scale o National Institutes of Health Stroke Scale 1
Monitorización del vasoespasmo
Control del estado de volumen
Monitorización de electrolitos
Manejo de Complicaciones Específicas
Vasoespasmo cerebral
Hiponatremia
Tromboembolismo venoso
Consideraciones Adicionales
- La gravedad del sangrado inicial es el determinante más importante del resultado después de una hemorragia subaracnoidea aneurismática 1
- El resangrado tiene una tasa de mortalidad extremadamente alta (70%), con un riesgo de resangrado del 15% en las primeras 24 horas 1
- La isquemia cerebral tardía puede ocurrir entre 3-14 días después del sangrado inicial y requiere vigilancia estrecha 1
El manejo adecuado y oportuno de la hemorragia subaracnoidea idiopática es crucial para mejorar los resultados en términos de mortalidad y morbilidad. La transferencia rápida a un centro especializado, el control de la presión arterial, la administración temprana de nimodipino y el tratamiento definitivo del aneurisma son pilares fundamentales del tratamiento.