Manejo Inicial del Síndrome Nefrótico en Adulto Mayor
El manejo inicial del síndrome nefrótico en adultos mayores debe comenzar con tratamiento conservador durante al menos 6 meses antes de considerar terapia inmunosupresora, priorizando inhibidores de la ECA o ARA-II junto con diuréticos para controlar el edema y la proteinuria. 1
Diagnóstico y Evaluación Inicial
Criterios diagnósticos:
- Proteinuria ≥3.5g/24h
- Hipoalbuminemia (<3.0g/dL)
- Edema
- Frecuentemente hiperlipidemia 2
Evaluación inicial esencial:
- Cuantificación de proteinuria (recolección de 24 horas o UPCR)
- Análisis de orina para lipiduria y elementos celulares
- Pruebas séricas: albúmina, perfil lipídico, función renal, perfil de coagulación
- Niveles de complemento (C3 y C4) para diferenciar causas primarias de secundarias 2
Algoritmo de Manejo
1. Tratamiento Conservador Inicial (Primeros 6 meses)
Inhibidores ECA o ARA-II:
- Primera línea para pacientes con hipertensión y proteinuria
- Titular hasta dosis máxima tolerada
- Monitorizar creatinina sérica (aceptable aumento hasta 30%)
- Suspender si la función renal continúa deteriorándose o hay hiperpotasemia refractaria 1
Control de presión arterial:
- Meta: PA sistólica <120 mmHg (medición estandarizada en consultorio)
- En la práctica clínica, lograr PA sistólica entre 120-130 mmHg 1
Manejo del edema:
- Restricción de sodio (<2.0 g/día)
- Diuréticos (tiazídicos para edema leve, furosemida para edema moderado-severo)
- Considerar diuréticos ahorradores de potasio si es necesario 1
Modificaciones del estilo de vida:
- Restricción de sodio dietético
- Normalización del peso
- Ejercicio regular 1
2. Decisión de Terapia Inmunosupresora
Iniciar terapia inmunosupresora solo si después de 6 meses de tratamiento conservador se cumple al menos uno de los siguientes criterios:
- Proteinuria persistente >4 g/día y permanece >50% del valor basal
- Presencia de síntomas severos, incapacitantes o potencialmente mortales relacionados con el síndrome nefrótico
- Nivel de creatinina sérica aumentado ≥30% en 6-12 meses, pero con TFGe no menor a 25-30 ml/min/1.73m² 1
3. Contraindicaciones para Terapia Inmunosupresora
No usar terapia inmunosupresora si:
- Creatinina sérica persistentemente ≥3.5 mg/dl (o TFGe <30 ml/min/1.73m²)
- Reducción del tamaño renal en ultrasonido (<8 cm de longitud)
- Infecciones severas o potencialmente mortales concomitantes 1
Consideraciones Especiales en Adultos Mayores
Mayor riesgo de complicaciones:
- Los adultos mayores tienen mayor riesgo de mortalidad, deterioro de función renal e infecciones 3
Beneficio de IECA/ARA-II:
- En pacientes mayores con nefropatía membranosa, el uso de IECA o ARA-II se asocia significativamente con mejores resultados renales y menor riesgo de infección 3
Precaución con inmunosupresores:
- La terapia inmunosupresora en adultos mayores puede aumentar significativamente el riesgo de infección y complicaciones renales 3
Manejo de Complicaciones
Hiperlipidemia:
- Considerar estatinas en pacientes con factores de riesgo cardiovascular adicionales como hipertensión y diabetes 1
Riesgo de tromboembolismo:
- Mayor riesgo cuando la albúmina sérica cae por debajo de 2.9 g/dL
- Considerar anticoagulación en pacientes de alto riesgo 2
Infecciones:
- Monitorización cuidadosa, especialmente en pacientes que reciben terapia inmunosupresora
- No se recomienda profilaxis antibiótica de rutina 4
Advertencias y Precauciones
- Instruir a los pacientes para suspender temporalmente IECA/ARA-II y diuréticos cuando exista riesgo de depleción de volumen (enfermedad, deshidratación) 1
- Monitorizar frecuentemente los electrolitos y la función renal en pacientes que reciben IECA/ARA-II 1
- La biopsia renal puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico específico, pero debe evaluarse el riesgo-beneficio en adultos mayores 4
- El síndrome nefrótico puede presentarse ocasionalmente con proteinuria <3.5g/24h, especialmente en pacientes con enfermedad hepática concomitante 5
El manejo del síndrome nefrótico en adultos mayores requiere un equilibrio cuidadoso entre el control de los síntomas y la minimización de los riesgos de tratamiento, priorizando siempre la calidad de vida y la prevención de complicaciones graves.