Uso de Furosemida en Hipertensión Arterial
La furosemida está indicada para el tratamiento de la hipertensión arterial, particularmente en casos de hipertensión resistente o cuando existe enfermedad renal crónica con aclaramiento de creatinina menor a 30 mL/min, donde los diuréticos tiazídicos pierden eficacia. 1
Mecanismo de acción en HTA
La furosemida actúa como diurético de asa inhibiendo la reabsorción de sodio, potasio y cloruro en la rama ascendente del asa de Henle, lo que produce varios efectos beneficiosos para el control de la presión arterial:
- Reduce el volumen intravascular y la precarga cardíaca
- Disminuye la resistencia vascular periférica a través de efectos vasodilatadores directos
- Contrarresta la expansión de volumen oculta que frecuentemente subyace en la hipertensión resistente 2
Indicaciones específicas para furosemida en HTA
Hipertensión resistente: Cuando la presión arterial no puede controlarse adecuadamente con tres o más antihipertensivos, incluyendo un diurético tiazídico 2
Enfermedad renal crónica: En pacientes con aclaramiento de creatinina <30 mL/min, donde los diuréticos tiazídicos pierden eficacia 2
Insuficiencia cardíaca concomitante: Cuando el paciente hipertenso presenta también insuficiencia cardíaca con retención de líquidos 2
Edema refractario: En pacientes hipertensos con edema que no responde a diuréticos tiazídicos 2
Dosificación en hipertensión
- Dosis inicial: 20-40 mg una o dos veces al día
- Dosis máxima: Hasta 600 mg/día en casos resistentes
- Frecuencia: Por su corta duración de acción (6-8 horas), generalmente requiere dosificación dos veces al día 2, 3
Ventajas sobre diuréticos tiazídicos en situaciones específicas
- Mayor potencia diurética en pacientes con función renal comprometida
- Eficacia mantenida con aclaramiento de creatinina <30 mL/min
- Acción más rápida (minutos a horas vs. días)
- Mejor control del edema severo 2
Consideraciones importantes
Monitorización: Es esencial vigilar electrolitos (especialmente potasio), función renal y signos clínicos de congestión 3
Combinación terapéutica: La furosemida generalmente debe combinarse con otros antihipertensivos como IECA/ARA-II, betabloqueantes o antagonistas del calcio para un control óptimo 2
Resistencia a diuréticos: En casos de resistencia, considerar:
- Aumentar la dosis
- Cambiar a torasemida (mayor biodisponibilidad y duración de acción)
- Añadir un diurético tiazídico para bloqueo secuencial de la nefrona 3
Efectos adversos a vigilar:
- Desequilibrios electrolíticos (hipopotasemia, hiponatremia)
- Deshidratación y hipotensión
- Hiperuricemia y alteraciones en la glucemia 4
Evidencia de eficacia
Un estudio demostró que la furosemida en dosis de 80-120 mg/día produjo una disminución significativa de la presión arterial sistólica y diastólica en pacientes con hipertensión esencial 4. Otro estudio en pacientes con hipertensión y enfermedad renal mostró que la furosemida combinada con una ingesta moderada de sodio logró un mejor control de la presión arterial que la restricción estricta de sodio sin diuréticos 5.
En pacientes con hipertensión y enfermedad renal crónica avanzada (estadios 4-5), la furosemida mostró eficacia similar a la hidroclorotiazida para el control de la presión arterial, con un efecto aditivo cuando se combinaban ambos diuréticos 6.
Algoritmo de uso de furosemida en HTA
Evaluar si el paciente presenta:
- HTA resistente (≥3 fármacos incluyendo un diurético)
- Enfermedad renal crónica con FG <30 mL/min
- Insuficiencia cardíaca concomitante
- Edema significativo
Si cumple alguno de estos criterios:
- Iniciar furosemida 20-40 mg/día (una o dos dosis)
- Ajustar dosis según respuesta (presión arterial y diuresis)
- Monitorizar electrolitos y función renal regularmente
Si no hay respuesta adecuada:
- Aumentar dosis hasta 80-120 mg/día
- Considerar cambio a torasemida (10-20 mg/día)
- Valorar bloqueo secuencial con adición de tiazida
Mantener siempre combinación con:
- IECA/ARA-II (si no hay contraindicación)
- Betabloqueante y/o antagonista del calcio según necesidad
La furosemida representa una alternativa eficaz para el tratamiento de la hipertensión arterial, especialmente en contextos específicos como la enfermedad renal crónica avanzada o la hipertensión resistente con retención de volumen.