Manejo de Infarto Renal y Esplénico
El manejo del infarto renal y esplénico debe ser principalmente conservador (no operatorio) en pacientes hemodinámicamente estables, mientras que la intervención quirúrgica se reserva para casos con inestabilidad hemodinámica o complicaciones específicas. 1
Evaluación Inicial
Diagnóstico por imagen:
Evaluación clínica:
Manejo del Infarto Esplénico
Tratamiento No Operatorio (Primera línea)
Indicaciones para manejo conservador:
Componentes del manejo conservador:
Tratamiento Quirúrgico
Indicaciones para intervención quirúrgica:
Opciones quirúrgicas:
Manejo del Infarto Renal
Tratamiento conservador:
- Hidratación adecuada
- Analgesia
- Monitorización de la función renal
- Anticoagulación en casos de origen embólico 4
Seguimiento:
- TC de control para evaluar evolución
- Monitorización de la función renal mediante análisis seriados
Consideraciones Especiales
Manejo de Infartos Asociados a Condiciones Específicas
Origen cardioembólico (como fibrilación auricular):
- Anticoagulación para prevenir nuevos eventos embólicos 4
- Evaluación cardiológica completa
Asociados a COVID-19 u otros estados protrombóticos:
En contexto de shock séptico:
- Manejo conservador puede ser exitoso incluso en infartos esplénicos masivos 6
- Tratamiento antibiótico dirigido
- Soporte hemodinámico
Cuidados Posteriores
Restricción de actividad:
- 4-6 semanas para lesiones menores
- 2-4 meses para lesiones moderadas/graves 1
Profilaxis antitrombótica:
- Profilaxis mecánica recomendada
- Anticoagulación con HBPM puede ser segura en pacientes seleccionados 1
Vacunación post-esplenectomía:
- Requerida contra bacterias encapsuladas (S. pneumoniae, H. influenzae, N. meningitidis)
- Iniciar no antes de 14 días después de la esplenectomía
- Vacunación anual contra la influenza 1
Complicaciones Potenciales
Infarto esplénico:
Infarto renal:
- Deterioro de la función renal
- Hipertensión renovascular
- Formación de abscesos
El seguimiento cuidadoso con TC de control es esencial para detectar complicaciones tempranas y evaluar la resolución de los infartos, especialmente en pacientes con factores de riesgo como trastornos hematológicos, coagulopatías o enfermedad vascular aterosclerótica 3, 7.