From the Guidelines
La escala más adecuada para evaluar crisis convulsivas es la Status Epilepticus Severity Score (STESS), que evalúa el nivel de conciencia, el tipo de seizure, la edad y la historia de seizures previas, con puntuaciones que van desde 0-6, donde las puntuaciones más altas indican un peor pronóstico. Esta escala es útil para predecir la mortalidad y la morbilidad en pacientes con status epiléptico, y se puede utilizar en conjunto con otras escalas, como la Epidemiology-based Mortality score in Status Epilepticus (EMSE) y la modified Rankin Scale (mRS), para evaluar la gravedad de la crisis convulsiva y guiar el tratamiento adecuado 1.
Algunas de las opciones de tratamiento para el status epiléptico incluyen:
- Lorazepam 0.1 mg/kg (máximo 2 mg) IV, que se puede repetir después de al menos 1 minuto (hasta un máximo de 2 dosis) para controlar las convulsiones 1
- Levetiracetam 40 mg/kg (máximo 2,500 mg) IV en bolus, además de la dosis de mantenimiento 1
- Fenobarbital 10-20 mg/kg (máximo 1,000 mg) IV, si las convulsiones persisten 1
- Administración de corticosteroides, según sea necesario 1
Es importante destacar que la elección del tratamiento dependerá de la gravedad de la crisis convulsiva, la edad y la historia médica del paciente, y que siempre se debe consultar con un profesional de la salud para determinar el tratamiento más adecuado. La monitorización continua de la electroencefalografía (EEG) es fundamental en pacientes con seizures refractarias 1.
En cuanto a la evaluación de la crisis convulsiva, es importante considerar la clasificación de las convulsiones según la International League Against Epilepsy (ILAE), que incluye convulsiones de inicio focal, convulsiones de inicio generalizado y convulsiones de inicio desconocido 1. La clasificación correcta de las convulsiones es fundamental para determinar el tratamiento adecuado y predecir el pronóstico del paciente.
En resumen, la evaluación y el tratamiento de las crisis convulsivas requieren una aproximación integral que incluya la evaluación de la gravedad de la crisis, la elección del tratamiento adecuado y la monitorización continua del paciente. La STESS es una herramienta útil para evaluar la gravedad de la crisis convulsiva y guiar el tratamiento adecuado, y siempre se debe consultar con un profesional de la salud para determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente 1.
From the Research
Escalas para crisis convulsivas
- La crisis convulsiva es una condición de emergencia que requiere una intervención rápida y segura para evitar daños cerebrales y otros problemas de salud 2, 3, 4, 5, 6.
- Los benzodiazepinos son el tratamiento de primera línea para la crisis convulsiva debido a su eficacia, tolerabilidad y rápido inicio de acción 3, 4, 5, 6.
- La elección del benzodiazepino adecuado depende de factores como la duración de la acción, la ruta de administración y las propiedades farmacocinéticas y farmacodinámicas del medicamento 3, 4, 5, 6.
- La administración intravenosa de benzodiazepinos es ideal en el entorno hospitalario, mientras que las rutas intranasal y bucal pueden ser efectivas y más rápidas en el entorno ambulatorio 6.
- Otros medicamentos, como el levetiracetam y el fosfenitoína, pueden ser utilizados como tratamiento de segunda línea en caso de que los benzodiazepinos no sean efectivos 2, 5.
Tratamiento de la crisis convulsiva
- El tratamiento de la crisis convulsiva debe iniciarse lo antes posible para minimizar el daño cerebral y otros problemas de salud 2, 5.
- La administración de benzodiazepinos debe ser seguida de un tratamiento con medicamentos antiepilépticos para controlar las convulsiones a largo plazo 3, 5.
- La elección del medicamento antiepiléptico adecuado depende de factores como la eficacia, la tolerabilidad y las propiedades farmacocinéticas y farmacodinámicas del medicamento 2, 5.
Rutas de administración de benzodiazepinos
- Las rutas de administración de benzodiazepinos incluyen la administración intravenosa, intramuscular, rectal, intranasal y bucal 3, 4, 6.
- Cada ruta de administración tiene sus ventajas y desventajas, y la elección de la ruta adecuada depende de factores como la situación clínica, la accesibilidad del medicamento y las habilidades del cuidador 6.