From the Guidelines
El tratamiento con esteroides en meningitis bacteriana debe durar 4 días. La dexametasona es el esteroide preferido, generalmente administrado a una dosis de 0,15 mg/kg cada 6 horas para un total de 4 días, con la primera dosis administrada 15-20 minutos antes o simultáneamente con la primera dosis de antibióticos 1. Esta duración es crucial ya que los esteroides funcionan reduciendo la inflamación causada por la lisis de la pared bacteriana durante el tratamiento con antibióticos. El curso corto es suficiente para mitigar la respuesta inflamatoria mientras se minimizan los efectos adversos relacionados con los esteroides. Los esteroides en meningitis bacteriana han demostrado reducir el riesgo de pérdida auditiva y secuelas neurológicas, particularmente en meningitis neumocócica. Los beneficios son más pronunciados en adultos y en casos causados por Streptococcus pneumoniae, aunque pueden ser beneficiosos en otras causas bacterianas también. Continuar con esteroides más allá de 4 días no ofrece ningún beneficio adicional y puede aumentar el riesgo de complicaciones como sangrado gastrointestinal y hiperglucemia.
Algunos estudios sugieren que la dexametasona puede ser administrada hasta 4 horas después del inicio del tratamiento con antibióticos 1. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la efectividad de la dexametasona puede variar dependiendo del patógeno causante de la meningitis. En general, se recomienda detener la dexametasona si el paciente no tiene meningitis bacteriana o si el patógeno causante es una especie diferente a H. influenzae o S. pneumoniae 1.
En resumen, la duración del tratamiento con esteroides en meningitis bacteriana debe ser de 4 días, y la dexametasona es el esteroide preferido. Es importante administrar la primera dosis de esteroides antes o simultáneamente con la primera dosis de antibióticos, y considerar detener el tratamiento si el patógeno causante es una especie diferente a H. influenzae o S. pneumoniae.
- Ventajas del tratamiento con esteroides:
- Reducción del riesgo de pérdida auditiva y secuelas neurológicas
- Beneficios en meningitis neumocócica y otras causas bacterianas
- Desventajas del tratamiento con esteroides:
- Riesgo de complicaciones como sangrado gastrointestinal y hiperglucemia si se continúa más allá de 4 días
- Posible falta de efectividad en algunos patógenos causantes de meningitis.
From the Research
Duración del tratamiento con esteroides en meningitis bacteriana
- La duración del tratamiento con esteroides en meningitis bacteriana puede variar dependiendo de la edad del paciente y la gravedad de la enfermedad.
- Un estudio publicado en 2 encontró que un régimen de 2 días de dexametasona es adecuado para el tratamiento de meningitis bacteriana en niños, mientras que otro estudio publicado en 3 recomienda un tratamiento de 4 días en adultos.
- Otro estudio publicado en 4 sugiere que la dexametasona debe iniciarse justo antes o simultáneamente con la primera dosis de antibióticos parenterales y que un tratamiento de 2 a 4 días puede ser beneficioso.
- Sin embargo, un estudio publicado en 5 cuestiona la efectividad de la dexametasona en el tratamiento de la meningitis bacteriana y sugiere que puede tener efectos adversos en la eficacia de los antibióticos y en las complicaciones neurológicas tardías.
- Un estudio sistemático publicado en 6 encontró que el tratamiento con dexametasona puede estar asociado con una menor mortalidad en adultos y menos secuelas neurológicas y auditivas en adultos y niños de países de alto ingreso, especialmente en adultos con meningitis neumocócica.
Consideraciones importantes
- La decisión de utilizar esteroides en el tratamiento de la meningitis bacteriana debe basarse en la evaluación individual de cada paciente y en la consideración de los posibles beneficios y riesgos.
- Es importante tener en cuenta que la efectividad de la dexametasona puede variar dependiendo de la edad del paciente, la gravedad de la enfermedad y la presencia de otras condiciones médicas.
- La duración del tratamiento con esteroides debe ser determinada por un profesional de la salud y debe basarse en la respuesta del paciente al tratamiento y en la presencia de efectos adversos.