From the Guidelines
En el shock neurogénico por trauma raquimedular, se debe mantener una presión arterial media (MAP) de más de 70 mmHg para asegurar una perfusión adecuada de la médula espinal durante la fase aguda de la lesión. Esto se basa en un estudio reciente que evaluó el pronóstico neurológico a 6 meses en 92 pacientes con lesiones traumáticas de la médula espinal según su nivel de presión de perfusión de la médula espinal 1. Aunque no hay ensayos controlados aleatorios que comparen el pronóstico neurológico de los pacientes con lesiones de la médula espinal con un objetivo específico de presión arterial, la hipotensión en el momento de la admisión hospitalaria, definida como presión arterial sistólica (PAS) < 110 mmHg, es un factor independiente de mortalidad del paciente después de la lesión de la médula espinal 1.
Algunos estudios sugieren que mantener una MAP más alta, como 85 mmHg, podría ser beneficioso durante los primeros 5-7 días después de la lesión 1. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no hay suficiente evidencia para recomendar un nivel de MAP superior a 70 mmHg 1. La monitorización continua de la MAP con un catéter arterial es crucial para asegurarse de que se mantenga el objetivo de presión arterial deseado 1.
En cuanto a la gestión de la presión arterial, se puede iniciar con la resucitación con fluidos cristaloides como solución salina normal o solución de Ringer lactatada, seguida de vasopresores si los fluidos solos son insuficientes. La norepinefrina (comenzando a 0,01-0,3 mcg/kg/min) es a menudo el vasopresor de primera línea debido a sus efectos alfa y beta suaves, que ayudan a contrarrestar la vasodilatación y la bradicardia características del shock neurogénico. Alternativamente, se puede utilizar fenilefrina (comenzando a 0,1-0,5 mcg/kg/min) para efectos alfa puros, o dopamina (2-20 mcg/kg/min) para efectos cronotrópicos y vasopresores combinados.
Es importante destacar que, después del período inicial de 7 días, los objetivos de MAP pueden ajustarse a parámetros más normales (65-75 mmHg) a medida que disminuye el riesgo de lesión secundaria. Sin embargo, la evidencia más reciente y de alta calidad sugiere que mantener una MAP de más de 70 mmHg es crucial para asegurar una perfusión adecuada de la médula espinal y potencialmente mejorar los resultados neurológicos 1.
From the Research
Presión Arterial Media en el Shock Neurogénico
La presión arterial media (MAP) es un parámetro crucial en el manejo del shock neurogénico por trauma raquimedular. Según los estudios, se recomienda mantener una MAP por encima de 85-90 mmHg para garantizar la perfusión del cordón espinal y reducir la isquemia y lesiones secundarias 2, 3.
Vasopresores Utilizados
Los vasopresores como la norepinefrina y la dopamina se utilizan comúnmente para aumentar la MAP en pacientes con shock neurogénico. Sin embargo, la norepinefrina parece ser más efectiva que la dopamina en mantener la perfusión del cordón espinal, ya que reduce la presión del líquido cefalorraquídeo y aumenta la presión de perfusión del cordón espinal 4, 5.
Consideraciones Clínicas
Es importante tener en cuenta que la elección del vasopresor y la presión arterial media objetivo pueden variar dependiendo de la gravedad de la lesión, la edad del paciente y la presencia de comorbilidades. Por lo tanto, es fundamental una evaluación individualizada y un enfoque personalizado para cada paciente con shock neurogénico por trauma raquimedular.
- La norepinefrina puede ser preferible a la dopamina para mantener la perfusión del cordón espinal en pacientes con shock neurogénico 4, 5.
- La fenilefrina también se utiliza para aumentar la MAP, pero puede tener efectos adversos en la perfusión del cordón espinal 5.
- La presión arterial media debe mantenerse por encima de 85-90 mmHg para garantizar la perfusión del cordón espinal y reducir la isquemia y lesiones secundarias 2, 3.