From the Research
La anticoagulación en pacientes inestables con fibrilación auricular que requieren amiodarona endovenosa debe iniciarse una vez que el paciente esté hemodinámicamente estabilizado, típicamente dentro de las 24-48 horas de presentación. La decisión de iniciar la anticoagulación debe basarse en el riesgo de accidente cerebrovascular del paciente utilizando la puntuación CHA₂DS₂-VASc, con puntuaciones ≥2 en hombres o ≥3 en mujeres que generalmente justifican la anticoagulación 1. La anticoagulación parenteral inicial con heparina no fraccionada (bolo de 80 unidades/kg seguido de infusión de 18 unidades/kg/hr, ajustada para alcanzar un aPTT de 1,5-2,5 veces el control) o heparina de bajo peso molecular (enoxaparina 1 mg/kg dos veces al día) puede ser utilizada, transitando a anticoagulantes orales cuando el paciente esté estable y pueda tomar medicamentos orales. Los anticoagulantes orales directos (DOAC) como apixaban, rivaroxaban, edoxaban o dabigatran son preferidos sobre la warfarina para la mayoría de los pacientes debido a sus efectos más predecibles y menor riesgo de sangrado 2. La anticoagulación es crucial porque la cardioversión (química o eléctrica) aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, y la amiodarona en sí misma puede aumentar la probabilidad de conversión exitosa a ritmo sinusal. Sin embargo, la anticoagulación debe retrasarse si el paciente tiene sangrado activo, trombocitopenia severa o otras contraindicaciones hasta que estos problemas se aborden.
Algunos estudios han demostrado que la amiodarona puede interferir con la metabolización de la warfarina, lo que puede afectar la eficacia y la seguridad de la anticoagulación 1. Por lo tanto, es importante considerar la interacción entre la amiodarona y la warfarina al iniciar la anticoagulación en pacientes con fibrilación auricular. La elección del anticoagulante oral debe basarse en la evaluación individual del paciente, considerando factores como el riesgo de sangrado, la función renal y la presencia de otras comorbilidades.
En resumen, la anticoagulación es un componente crucial del tratamiento de los pacientes con fibrilación auricular que requieren amiodarona endovenosa, y debe iniciarse una vez que el paciente esté hemodinámicamente estabilizado. La elección del anticoagulante oral debe basarse en la evaluación individual del paciente, considerando factores como el riesgo de sangrado y la presencia de otras comorbilidades. La monitorización cuidadosa del paciente es esencial para minimizar el riesgo de complicaciones y asegurar la eficacia del tratamiento.