From the Research
Los pacientes con contusiones faciales periorbitarias deben buscar una reevaluación inmediata si desarrollan cambios en la visión, dolor o hinchazón creciente alrededor del ojo, dificultad para mover el ojo, sangre en la cámara anterior del ojo, anormalidades pupilares, líquido claro que se filtra por la nariz o el oído, dolor de cabeza severo, náuseas o vómitos, confusión o pérdida de conciencia. Estos síntomas pueden indicar lesiones subyacentes graves como fracturas orbitales, hemorragia retrobulbar, ruptura del globo ocular, neuropatía óptica traumática o lesiones intracraneales. La hemorragia retrobulbar es particularmente preocupante, ya que puede aumentar rápidamente la presión dentro de la órbita, lo que puede provocar pérdida permanente de visión si no se trata de inmediato con canhotomía y canholisis laterales. Los pacientes también deben regresar si notan un aumento del moretón que se extiende más allá del área inicial, entumecimiento persistente en la mejilla o los dientes superiores, o si los síntomas empeoran en lugar de mejorar en 24-48 horas. Incluso las contusiones periorbitarias aparentemente menores pueden ocultar lesiones subyacentes graves que no son inmediatamente aparentes pero que pueden amenazar la visión o indicar lesiones cerebrales 1, 2.
Algunos signos y síntomas de alarma que requieren reevaluación inmediata incluyen:
- Cambios en la visión, como visión borrosa, visión doble o pérdida de visión
- Dolor o hinchazón creciente alrededor del ojo
- Dificultad para mover el ojo
- Sangre en la cámara anterior del ojo
- Anormalidades pupilares, especialmente pupilas desiguales
- Líquido claro que se filtra por la nariz o el oído
- Dolor de cabeza severo
- Náuseas o vómitos
- Confusión o pérdida de conciencia
- Aumento del moretón que se extiende más allá del área inicial
- Entumecimiento persistente en la mejilla o los dientes superiores
- Empeoramiento de los síntomas en lugar de mejorar en 24-48 horas.
Es importante tener en cuenta que la mayoría de las lesiones periorbitarias no requieren intervención quirúrgica inmediata, pero es crucial reconocer los signos y síntomas de alarma para evitar complicaciones graves y permanentes 3, 4, 5.