Administración de Cristaloides en el Síndrome Hepatorrenal
En pacientes con síndrome hepatorrenal, se recomienda utilizar albúmina intravenosa (1 g/kg/día hasta 100 g/día) como expansor de volumen de primera línea, en lugar de cristaloides, para mejorar la función renal y reducir la mortalidad. 1
Fundamentos fisiopatológicos
El síndrome hepatorrenal se caracteriza por:
- Vasodilatación esplácnica
- Estado hiperdinámico circulatorio
- Disminución del volumen central efectivo
- Activación de sistemas vasoconstrictores
- Vasoconstricción renal extrema que conduce a disminución de la tasa de filtración glomerular 2
Protocolo de administración de fluidos
Primera línea: Albúmina
- Dosis: 1 g/kg/día hasta un máximo de 100 g/día durante al menos 2 días 1
- Suspensión de diuréticos: Debe retirarse toda terapia diurética durante este período 1
- Monitorización: Evaluar respuesta de la función renal tras la administración
Uso de cristaloides
- Los cristaloides no son la primera opción para expansión de volumen en síndrome hepatorrenal
- Si es necesario administrar cristaloides (por ejemplo, en situaciones donde la albúmina no está disponible inmediatamente):
Consideraciones importantes
Evaluación hemodinámica
- Realizar ecocardiografía transtorácica para evaluar:
- Estado de precarga cardíaca
- Función ventricular
- Evaluación de hipovolemia vs. shock vasopléjico 1
- Monitorizar cambios dinámicos en volumen sistólico y variación de presión de pulso 1
Terapias complementarias
- Vasopresores: Considerar terlipresina o norepinefrina en combinación con albúmina para mejorar la perfusión renal 4
- Evitar nefrotóxicos: Suspender todos los medicamentos potencialmente nefrotóxicos
Precauciones
- Evitar hidroxietil almidones por riesgo de coagulopatía y fallo renal 1
- No usar dopamina a dosis bajas para prevenir o tratar insuficiencia renal aguda 1
- Vigilar signos de sobrecarga de volumen (edema pulmonar, empeoramiento de ascitis)
Errores comunes a evitar
- Administrar grandes volúmenes de cristaloides que pueden empeorar la ascitis
- Retrasar el inicio de vasopresores cuando son necesarios
- No suspender diuréticos durante la reanimación con fluidos
- Confiar solo en parámetros estáticos (como presión venosa central) para guiar la terapia de fluidos
El manejo adecuado del síndrome hepatorrenal requiere un enfoque que priorice la albúmina como expansor de volumen, con uso juicioso de cristaloides balanceados cuando sea necesario, siempre monitorizando estrechamente la respuesta hemodinámica y la función renal.