From the Research
Los síntomas prodrómicos que pueden presentarse en la varicela incluyen fiebre, malestar general, dolor de cabeza y pérdida de apetito, que suelen aparecer 1-2 días antes del desarrollo de la erupción característica. Estos síntomas ocurren a medida que el virus varicela-zóster se replica en el cuerpo antes de causar las manifestaciones cutáneas visibles. Los niños pueden tener síntomas prodrómicos más leves en comparación con los adultos, que a menudo experimentan síntomas constitucionales más graves 1, 2. La fase prodrómica es importante para reconocerla, ya que representa el comienzo del período de contagio, que continúa hasta que todas las lesiones se han cubierto con costras, generalmente 5-7 días después de la aparición de la erupción.
Algunos estudios han encontrado que la varicela puede ser más grave en personas inmunocomprometidas, como neonatos y adultos con enfermedades subyacentes 3, 4. En estos casos, la varicela puede causar complicaciones graves, como neumonitis o enfermedad diseminada. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la varicela es una enfermedad leve y autolimitada que no requiere tratamiento específico.
Es importante destacar que la varicela es una enfermedad muy contagiosa, y más del 90% de las personas no vacunadas se infectarán durante su vida 5. La vacunación es una medida efectiva para prevenir la varicela y sus complicaciones, y se recomienda para niños y adultos que no han sido infectados previamente.
En resumen, los síntomas prodrómicos de la varicela incluyen fiebre, malestar general, dolor de cabeza y pérdida de apetito, y es importante reconocer la fase prodrómica para prevenir la propagación de la enfermedad. La varicela es una enfermedad contagiosa que puede ser grave en personas inmunocomprometidas, pero en la mayoría de los casos es una enfermedad leve y autolimitada que no requiere tratamiento específico. La vacunación es una medida efectiva para prevenir la varicela y sus complicaciones.