From the Research
La hipertermia maligna es causada principalmente por mutaciones en el gen RYR1, que codifica la proteína del receptor de rianodina 1 encontrada en el músculo esquelético. Esta enfermedad genética sigue un patrón de herencia autosómico dominante, lo que significa que heredar solo una copia del gen mutado de cualquiera de los padres puede causar la condición. La mutación del gen RYR1 afecta la regulación del calcio dentro de las células musculares, lo que hace que el receptor de rianodina libere calcio excesivo de los sitios de almacenamiento cuando se expone a ciertos agentes desencadenantes, particularmente gases anestésicos volátiles y succinilcolina. Menos comúnmente, las mutaciones en el gen CACNA1S, que codifica una proteína de canal de calcio, también pueden causar hipertermia maligna. Cuando las personas con estas mutaciones genéticas se exponen a agentes desencadenantes durante la cirugía, la liberación anormal de calcio conduce a contracciones musculares sostenidas, aumento del metabolismo, producción de calor y, en última instancia, a la crisis hipermetabólica potencialmente fatal característica de la hipertermia maligna. Las pruebas genéticas pueden identificar estas mutaciones en personas en riesgo, lo que permite tomar medidas preventivas durante los procedimientos quirúrgicos 1.
Algunos de los síntomas clásicos de la hipertermia maligna incluyen:
- Aumento de la presión de dióxido de carbono al final de la espiración
- Taquicardia
- Rigidez muscular
- Hipertermia
- Acidosis Estos síntomas están relacionados con una respuesta hipermetabólica y pueden ser fatales si no se tratan. La administración de dantroleno es el único tratamiento específico para la crisis de hipertermia maligna y puede reducir la mortalidad de esta condición 2, 1.
Es importante destacar que la hipertermia maligna es una enfermedad genética y que la identificación de las mutaciones genéticas puede ayudar a prevenir la ocurrencia de esta condición en personas en riesgo. La prueba de contracción muscular in vitro es considerada el estándar de oro para el diagnóstico de la susceptibilidad a la hipertermia maligna, aunque las pruebas genéticas también pueden ser útiles en algunos casos 3, 4.