El Sistema de Clasificación AOSpine y su Papel en las Decisiones de Tratamiento para Lesiones Espinales
El sistema de clasificación AOSpine, que incluye la evaluación morfológica (M) y el estado neurológico (N), es una herramienta fundamental para guiar las decisiones terapéuticas en lesiones espinales, ofreciendo mayor fiabilidad y reproducibilidad que sistemas anteriores. 1
Estructura del Sistema de Clasificación AOSpine
Clasificación Morfológica (M)
El sistema divide la columna en cuatro regiones anatómicas:
- Columna cervical superior (C0-C2)
- Columna cervical subaxial (C3-C7)
- Columna toracolumbar (T1-L5)
- Columna sacra (S1-S5, incluyendo cóccix)
Para cada región, las lesiones se clasifican jerárquicamente en tres tipos principales:
Tipo A: Lesiones por compresión
- Afectan a los elementos anteriores
- Preservación del complejo ligamentoso posterior
- Menor gravedad e inestabilidad
Tipo B: Lesiones por distracción/tensión
- B1: Fallo transóseo monosegmentario de la banda de tensión posterior
- B2: Fallo óseo y/o ligamentoso de la banda de tensión posterior junto con fractura tipo A
- B3: Lesiones por hiperextensión a través del espacio discal o hueso
Tipo C: Lesiones por traslación
- Disrupción de todos los elementos con desplazamiento o dislocación
- Mayor inestabilidad y gravedad
- Sin subtipos en la clasificación actual
Clasificación Neurológica (N)
El componente neurológico se gradúa en 5 niveles:
- N0: Intacto
- N1: Síntomas transitorios
- N2: Radiculopatía
- N3: Lesión incompleta o de cauda equina
- N4: Lesión completa
Modificadores Específicos (M)
Los modificadores clínicos describen condiciones únicas que pueden alterar el enfoque terapéutico:
- Daño significativo de tejidos blandos
- Incertidumbre sobre lesión de la banda de tensión posterior
- Hernia discal crítica en dislocación facetaria bilateral cervical
- Osteoporosis
- Enfermedades anquilosantes 2, 3
Valor Clínico y Fiabilidad
El sistema AOSpine ha demostrado:
- Fiabilidad interobservador e intraobservador sustancial (κ = 0.64-0.85) para la clasificación del tipo de fractura 4
- Mayor reproducibilidad y fiabilidad que sistemas anteriores como la clasificación AO-Magerl original
- Capacidad para guiar decisiones terapéuticas basadas en la morfología de la lesión y el estado neurológico 1
Algoritmo de Tratamiento Basado en la Clasificación
El sistema AOSpine incluye un algoritmo de tratamiento que ha demostrado alta concordancia con las decisiones terapéuticas históricas:
Puntuación de gravedad ≤3:
- Tratamiento conservador inicial preferido
- 99% de concordancia con el algoritmo en estudios retrospectivos
Puntuación de gravedad 4-5:
- Tratamiento operatorio o no operatorio considerados apropiados
- La mayoría (74.7%) reciben tratamiento no operatorio
Puntuación de gravedad ≥6:
- Tratamiento quirúrgico inicial preferido
- 86.6% de concordancia con el algoritmo en estudios retrospectivos 5
Aplicaciones Específicas
Fracturas por Estallido (Burst)
La Clasificación de Carga Compartida (LSC) complementa al sistema AOSpine para estas lesiones:
- Evalúa: (1) conminución/afectación, (2) aposición de fragmentos, (3) corrección de deformidad cifótica
- Puntuación 7-9: beneficio de fijación anterior y posterior
- Puntuación >6: tratamiento con fijación posterior de segmento corto 1
Limitaciones y Consideraciones
- La fiabilidad disminuye en la clasificación de subtipos debido a la baja frecuencia de ciertos patrones de lesión 4
- Se necesitan más estudios prospectivos para validar las opciones de tratamiento óptimas para fracturas por estallido consideradas estables 1
- Falta evidencia prospectiva que demuestre que el uso de cualquier sistema de clasificación mejora los resultados clínicos en comparación con no usar ningún sistema 1
Conclusión
El sistema de clasificación AOSpine representa un avance significativo sobre sistemas anteriores, incorporando tanto la morfología de la lesión como el estado neurológico, con modificadores específicos del paciente. Su fiabilidad y reproducibilidad lo convierten en una herramienta valiosa para la comunicación entre médicos y la toma de decisiones terapéuticas, aunque se requieren más estudios prospectivos para validar completamente su impacto en los resultados clínicos 1, 6.