From the Research
Los factores de riesgo más importantes para infecciones por implantes espinales en pediatría incluyen neuromuscular escolia, estado de sobrepeso u obesidad, tiempo operatorio prolongado, pérdida de sangre significativa, pacientes no ambulatorios y aquellos con instrumentación pélvica. Estos factores de riesgo están respaldados por estudios recientes, como el publicado en 2022 1, que destaca la importancia de la neuromuscular escolia como factor de riesgo significativo. Otros estudios, como el de 2020 2, también han encontrado que el estado de sobrepeso u obesidad, la presencia de una sonda de gastrostomía, el estado no ambulatorio y la instrumentación pélvica aumentan el riesgo de infección del sitio quirúrgico.
Algunos de los factores de riesgo específicos para infecciones por implantes espinales en pediatría incluyen:
- Neuromuscular escolia
- Estado de sobrepeso u obesidad
- Tiempo operatorio prolongado (más de 5 horas)
- Pérdida de sangre significativa
- Pacientes no ambulatorios
- Instrumentación pélvica
- Uso de una sonda de gastrostomía
Es importante destacar que la profilaxis antibiótica adecuada, como la administración de cefazolina (30-50 mg/kg) dentro de los 60 minutos antes de la incisión, con dosis adicionales para procedimientos que duran más de 4 horas, puede ayudar a reducir el riesgo de infección. La vancomicina (15 mg/kg) puede ser utilizada para pacientes colonizados con MRSA. La detección temprana y el tratamiento agresivo con antibióticos adecuados y posible debridamiento quirúrgico son esenciales para prevenir la formación de biopelículas en los implantes, lo que puede hacer que las infecciones sean extremadamente difíciles de erradicar sin la remoción del hardware.
En resumen, la identificación y el manejo adecuados de los factores de riesgo para infecciones por implantes espinales en pediatría son cruciales para reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas con estas infecciones. Esto incluye la implementación de medidas de profilaxis antibiótica adecuadas, la detección temprana de signos y síntomas de infección, y el tratamiento agresivo con antibióticos y posible debridamiento quirúrgico. Estos enfoques están respaldados por estudios recientes, como los publicados en 2018 3 y 2020 2.